domingo, 5 de octubre de 2014

INTRODUCCIÓN

La Diócesis de Engativá, camina hacia la ciudad de la misericordia, más humana y más fraterna, para lo que se hace pertinente dar respuesta a la gran problemática que está viviendo nuestra sociedad, en donde las relaciones abiertas, el aborto, la eutanasia, la anticoncepción indiscriminada, la manipulación de embriones humanos, los asesinatos y la falta absoluta de valores cristianos y morales cobra cada día más y más vidas, sociedad que ha determinado de una manera absurda dejar por fuera a Dios de todas sus decisiones, se ha planteado la idea de hacer un proyecto revolucionario e innovador que recupere el valor invaluable de la vida misma. No es lógico que se deje fuera de nuestras vidas, al dador de la vida misma.

La misericordia sólo es posible si valoramos la vida humana como Don de Dios, esto implica su defensa y promoción, frente al continuo relativismo moral de una sociedad cada día más consumista, hedonista y superflua.

Estamos viviendo hoy en una sociedad en donde cada vez es  menos importante la dignidad y el respeto por la vida humana, en donde los bienes materiales prevalecen sobre los bienes espirituales, la vida de los animales es defendida y la de los seres humanos es atacada y exterminada, con un ausencia creciente de Dios en la vida de las familias y de toda la sociedad; como resultado estamos asistiendo a la socialización y legalización de una cultura homicida de la vida, una cultura de muerte (Evangelium Vitae #12).

Estas prácticas anti-vida dejan secuelas en la persona, en la familia y en la sociedad, secuelas que hay que enfrentar desde tres tópicos: prevención, atención inmediata a víctimas y recuperación.

Es por esto que a través del proyecto “A.M.A.R.” – Amando Misericordiosamente Acogiendo y Reconciliando, pretendemos llegar a cada uno de los hogares de nuestra diócesis a través de las parroquias, promoviendo, educando, informando, dando a conocer la realidad que esta oculta detrás de esta ausencia de Dios, una cultura de la muerte, en nuestra sociedad, incluyéndonos de una manera activa en ese gran objetivo “Construyendo la ciudad de la misericordia”

Queremos ser visionarios, trascender, dar fruto y fruto en abundancia, dando cumplimiento del mandato Divino, en donde todos estamos llamados a luchar, a ser voceros de todos los que no tienen voz, estamos siendo llamados a sacar nuestro pueblo de la esclavitud y guiarlos a través del mar de la desolación hacia la tierra prometida, aquella en donde emana leche y  miel.
Los invitamos a ser parte de este sueño, la mies es mucha y los obreros pocos, aquí les daremos las herramientas necesarias para contribuir con la recuperación del valor absoluto y Divino de la vida, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, rehabilitando y reconciliando a todos aquellos que han caído en el oscuro abismo del pecado.

Esperamos sembrar en cada corazón ese granito de mostaza y confiamos en el poder absoluto del amor misericordioso del Señor para que estos se conviertan en árboles fuertes, que abriguen y alberguen al más necesitado.

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