domingo, 5 de octubre de 2014

JUSTIFICACIÓN

Construir la ciudad de la misericordia solo es posible si como personas de fe amamos y defendemos la vida humana. Llama la atención que en una sociedad donde surge una gran sensibilidad ante el cuidado del medio ambiente, el maltrato animal, el calentamiento global, descuidemos e ignoremos el conocimiento de lo que somos. Con facilidad se antepone la calidad de vida por encima del sentido de vida y de la dignidad humana.

Estamos consientes de que los flagelos antes mencionados que inundan cada vez más nuestras poblaciones, están matando lentamente nuestra sociedad, en la que se ha perdido el respeto a la vida, al matrimonio, a la concepción, al amor propio.

Por eso, estamos convencidos de que los buenos somos más y podemos hacer la diferencia, estamos decididos a ser esos guerreros valientes que no temen hablar por los que no tienen voz y luchar día a día con la fuerza del Espíritu por recuperar todo lo que el enemigo nos ha quitado.

Se hace necesario defender la vida humana con las armas espirituales, con convicciones cristianas y a la altura de nuestro tiempo.

Es por esto que es en el seno y desde el seno de la Iglesia, en donde estamos viviendo la experiencia de Jesucristo resucitado, vencedor de la muerte y dador de la vida, que estamos llamados a volvernos multiplicadores de esta experiencia de vida y defensores acérrimos de la vida a todo nivel.

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